miércoles, 22 de mayo de 2013

SORPRESA

Cuando no conozco a alguien, últimamente, no le presto atención a lo que digo. O a lo que puede llegar a pensar de mí. Tal vez esa es mi ultima versión de mí misma. Y como no me desagrada (tanto), no pienso actualizarla pronto.

Hace un tiempo, yo decía que nos hemos acostumbrado a tener conversaciones predecibles, y cuando se salen de ello, la gente se sorprende como si estuvieras desubicada.
Es como cuando te cruzás con alguien por la calle.

- Hola, ¿cómo andás?
- Mal, ¿y vos?
- Me alegro, bien, bien.

No te esperás que el otro te responda que está mal. A veces te encontrás con un "y bueno, tirando", o "bien, marchando". Pero siempre dentro de esos límites. De los predecible. De lo esperado.

Yo cuando escribo acá, escribo como si lo hiciera en un diario íntimo. Conociéndome a mí misma, y jugándomela a que ustedes me entienden como yo a mí. Por eso no me recato, digo cualquier cosa.
Pero lo que escribo acá, no es como me comporto en la vida misma. Si bien, vengo teniendo poco en cuenta lo que puedan llegar a pensar, me recato. Por mí misma. Que piensen lo que quieran de mí, pero dentro de lo normal.
Quien me conozca poco, fuera de esta vida virtual, no se imagina ni ahí lo escrito acá. No está al tanto de estas cosas que me están pasando. Ni en mi vida, ni en mi cabeza.
Ustedes saben que mi cabeza viaja últimamente, que es estoy en una etapa de sobre-sexualización que me sorprende a mí misma. Pero es algo que va por dentro mío. No ando por la vida cargándome, o insinuándome a tipos, ni mucho menos.
Tengo mis deslices, pero dentro de lo justo.

A lo que voy, es que al no demostrar este tipo de cosas, la gente puede pensar que una, es un ser tranquilo, difícil. Y cuando te salís de eso.. 'oh, sorpresa'.

Un pibe, bastante lindo del face, me da charla. Se la juega de atrevido (no como sinónimo de zarpado, sino de lanzado), y le sigo la corriente. En algún momento sí se va de mamabo. Pero en vez de cortarlo, lo tomé como broma, y le seguí la charla. No supo seguir la conversación. No esperaba una respuesta. Lo más normal era o que me ofendiera y lo mandara a la mierda, o que le siguiera el juego como una niña inocente que le da vergüenza. Pero no me salió ser ninguna de las dos. Fui muy directa en mi respuesta, y no supo como seguir. Y me hizo acordar a Egoland, quien dice que para cada acción que realicemos, tenemos que tener en cuenta cómo gestionar el resultado.

Egoland es un tipo que me encanta. Es español. Escribe sobre psicología hetero-social. Y da clases de seducción. Sí, le enseña a hombres cómo seducir mujeres. Pero además, enseña ese tipo de seducción que tenemos que tener presente en el día a día. No con el fin de terminar en una noche loca, sino de conseguir lo que que queremos. Cómo seducir a tus padres, a tus jefes, a tus amigos para convencerlos de algo. X cosa.

A lo que voy, es que cuando se refiere a la seducción hombre-mujer y tiene como objetivo la conquista, dice algo a sus "alumnos/lectores" que me parece muy acertado:


«Cualquier chica del mundo,(...), tiene algo que no puede negar: una vagina. Y resulta que por ley natural las vaginas piden, necesitan, y desean algo que nosotros tenemos: un pene. Por favor, recordadlo cuando estéis temblando de miedo en el momento de acercaros a una mujer».

¿Por qué algunos van por la vida creyendo que las mujeres somos ese tipo de fenómeno al que hay que tratar de CONVENCER para "llevar" a la cama? ¿Acaso no somos humanos también? ¿Tendremos que seguir esperando a que él de el primer paso, con tal de que no piense que somos unas cualquiera? 
Oommm.

martes, 14 de mayo de 2013

El pibe que se toca

Hago 4 materias en el liceo. 
2 comparto con el compañero de apellido difícil. Las otras dos con el pibe que se toca.

Inglés e historia. Cualquiera de las dos materias bastante aburridas. Cualquiera de las dos, dan lugar a que me detenga a obresvar al pibe. Hoy, increíblemente no estaba de manga corta.
Tal vez, la actitud felinezca a la que me refería antes, sí se deba al frío, pero no es eso. Podría meter las manos adentro del bolsillo del canguro, pero prefiere levantarse el buzo, y meter las manos por dentro.
Es inquietamente ansioso. No para de moverse, y cuando se me sienta al lado me pone nerviosa.
Me pone nerviosa que entrelace los dedos en su pelo.  Me pone nerviosa que se toque tanto.
Es una situación un tanto perturbadora para mi -últimamente- muy sexual mente. Me cruzo de piernas. Pasa la mano por la hoja por donde estoy sacando apuntes. Lo miro. Halaga mi cuadernola y pregunta dónde la compré y por qué no tiene renglones. Le digo que es una resma de hojas que mandé a encuadernar porque no encontraba cuadernolas sin rayas, que era como a mí me gustaban. Se ríe como si le hubiera contado una novedad. Algo insólito o imposible. Un chiste. Se ríe lindo ¿Por qué está de gorro con visera adentro de la clase a las diez de la noche?

Acuario

F me llama y hablamos horas. Literales. Generalmente no llegamos a ningún punto, porque ya hemos agotado todos los temas. Es como que sólo nos mantenemos al tanto de nuestras existencias.
De aburridas, me lee mi horóscopo. Me pinta tal cual mi situación, y al contrario de no gustarme, me divierte.
Es estúpido que te diga una cosa así el horóscopo. Yo no sé si creo en ellos o no, pero confiar no confío.
"Mal año en el amor para Acuario".
¿Mal? ¿Por qué considera mala mi situación?
Estoy soltera porque lo elijo, y no te digo que si no quisiera estarlo, podría elegir a cualquier tipo como si de un Pokemon se tratara (*), porque no es así. Pero estoy bien con mi soltería.
Tal vez estuve muy poco tiempo "soltera" entre el fin de una relación y el principio de otra. Es más, aún no he hecho el duelo de la última, y sé que cuando lo haga, si lo hago, me va a pesar. 
Traté de tener una vida social más activa que antes para tener la cabeza ocupada. Besé a un par de tipos sólo para conocer otros besos, y me acosté con otros esperando encontrar magia donde no la había.
No te digo que soy feliz, pero tampoco estoy disgustada, o no conforme con mi situación. Lo que puedo manejar lo manejo, y como dice Javier, hay que tratar de descartar lo que no gusta mientras se pueda.
No tengo algo que me apasione, o no por ahora. Pero tampoco lo busco.
Mal año para acuario, si acuario quisiera estar hasta la manija con alguien.
A acuario se le está yendo de las manos la diversión, y eso le divierte más.

(*) Ironías. Haber estado alguna vez con un tipo al que le decían Pikachu.

sábado, 11 de mayo de 2013

Cosas del celular

44 minutos de conversación con mi amiga F dieron lugar a que se aclararan un montón de cosas en mi cabeza.
Haber tenido Filosofía hoy, ayudó bastante, no lo niego.

A F la dejaron hace unos días. El primer mes, el pibe le juró amor eterno, y proyectos en conjunto. Entrando al segundo, el pible flasheó y le dijo que quería estar con otra mina. Un idiota.
F me cuenta que mañana él va a estar en Montevideo, y que quiere verlo para terminar de buena manera, para que quede todo claro, y no terminar así, "recibiendo mensajes a cobro revertido".
Porque además de idiota, es un rata.

Hablamos de los finales. Me bastas las dos últimas, y únicas relaciones etiquetables que tuve como experiencia. Y con ellas le doy el ejemplo, de que dependiendo de cada final, es cómo se da lo que no tendría que existir después.

La primera, es la anterior a la última. Terminó mal. Y la verdad, es que si lo veo me da igual. Me gana la indiferencia. Cuando una persona se porta mal contigo, la mejor opción es el infantilismo. Reirte de él, y hablar mal hasta convencerte de lo que estás diciendo.

La última, terminó relativamente bien. Fue una relación muy positiva que me hizo encarar desde muchos aspectos. Me hizo crecer un poquito, y voy a agrdecerle siempre el hecho de haber vivido cosas re lindas con él. Creo que no hubieron malos tragos en lo que a él y a mí respecta. Factores externos a lo que fue un "nosotros", claro, existieron. Como en cualquier tipo de relación. Amorosa, de amistad  o laboral, de eso nadie está libre.

Pero lo más importante de los finales es la conclusión. 
¿Dejó algo negativo? ¿Sí? Se barre para abajo de la alfombra. Porque obviamente, no se descarta tan fácil como a uno le gustaría. 
¿Dejó algo positivo? ¿Sí? Genial. Se pone en adentro del tarro de los condimentos. Así, si un día vas a hacer una pizza, te das cuenta que está ahí, y te sonreís por la sorpresa del grato recuerdo.

F volvería con El Idiota. No titubea al decirlo. Y vuelvo con los finales. Buenos finales para quienes se lo merezcan. ¿Acaso no pasa en las películas también? Al malo se le da el peor final. Justicia divina, a veces poética.

Le comento a F sobre los caso de un montón de ex-compañera de mi tía Lupe. 3 aún están enamoradas de su amor juvenil. Una dejó a su marido por el tipo que al final no le dio bola, otra estuvo un tiempo con el tipo y se sio cuenta que no era el mismo -como si 35 años no cambiaran a la gente- ,y la última lo stalkea por facebook, aún teniendo maridos, e hijos.

Si vos terminás una relación mal, te convencés de que no puede volver a pasar. Generás tal rechazo por la persona, que sabés que nunca le volverías a dar una oportunidad. Sin embargo, si vos una relación la terminás bien, tarde o temprano podés caer en la tentación de querer saber cómo está.
No todas las relaciones tienen que terminar bien, y eso debe agradecerse. 
Porque si dentro de 35 años, piro, y quiero volver a contactar a algún ex, espero que sea el más haya aportado a mi vida.

CUATRO HORAS DE HISTORIA

2 horas reloj, 4 de clase. +15 minutos de recreo que nos roba, cansan a cualquiera.
Miro.

El profe tiene la costumbre de que cuando quiere señalar una zona en el mapa, la acaricia. No la indica. Toca el mapa, y lo sigue haciendo mientras, sigue explicando. El roce de su mano contra el papel hace ruido, por un rato. Yo al mapa le puse nombre. Penélope. Me suena a cuarentona que podría decir que mi profesor es un tipo Intersante. Porque después de los 35 la gente ya no te gusta, te parece interesante. O no.

El que toca también es otro pibe. No toca. SE toca. Nada malo. De hecho, se pasa acariciando los brazos como cuando querés cubrirte del frío. Como si hacerlo dejaras de sufrir las bajas temperaturas. A veces me parece ilógico que en la hora a la que vamos al liceo, el pibe ande de manga corta. No sé. Me gusta verlo hacer eso. Lo hace como quien acaricia la cara de un bebé que recién se durmió, despacito. En realidad no sé si llega a tocarse la piel con las manos. Tiene cara delicada.
Si el ambiente o el contexto fuera otro, su actitud podría tomarse como bastante felinezca. En fin.

¿De Napoleón? Poco y nada.

sábado, 4 de mayo de 2013

Otros bolazos

Cuando empiezo a agradecer el hecho de poder ahogarme en un vaso de agua, viene la vida y vacía esos pocos milítros en un océano que parece no tener fin. Parece que a final de cuentas, tengo que ser un poco más desagradecida. Me ahogo en serio. Y no hay ninguna mano cerca. Llámesele vida, llámesele hermano.

Hoy fue un día de esos. Horrendo, que no tiene fin, y que no va a terminar hoy. Noticias espantosas que te dejan con insomnio. ¡Justo hoy, que pensaba acomodar mis horarios! Un día que no tendría que haber existido.

Y como el sueño no llega, trato de poner mi cabeza fuera de contexto. Tengo porro, pero prefiero no fumar. No quiero aislarme, perderme en pensamientos banales. Quiero estar presente, aislarme a pura conciencia, y volver sólo cuando sienta que sea necesario. No quiero creer que pienso en determinadas cosas por estar en tal estado. Quiero estar depierta, pero no lo estoy. Mi cabeza no para, pero mi cuerpo está cansado.

Juego a inventarme cosas; inventar historias. Juego a completar diálogos que quedaron truncos, o a ponerle finales diferentes a determinados actos. Juego en mi mente. Me voy.
Dentro de estos juegos, trato de acordarme con lujo de detalles de alguna situación. Busco en el archivero, y saco la carpeta de mi último momento más feliz.
Me acuerdo de flashes, de conversaciones, de alguien que me agarra de la cintura invitándome a algún lado, y de un tipo que me señala su mejilla, indicando que le dé un beso a modo de agradecimiento por ser el Celestino de turno. Música rara. Gente que no conozco. Luces fuertes. Muchas sonrisas verdaderas. Caras de satisfacción. Sensación de plenitud. Un taxi. Un viaje. Alguien que mientras habla no deja de besar, o mientras besa no deja de hablar.. Un tachero que irenterrumpe.
El sentimiento de sentirme viva. El riesgo. La adrenalina. El sentirme pícara, y deseada. Ese sentimiento de satisfacción de que en ese momento, alguien te eligió, por lo menos para pasar la noche. Eso que todo alguna vez sentimos, por lo menos una vez. El sentir que ese es el momento.

Hay partes de las que no me acuerdo. Y partes que me acuerdo a la perfección, y que no voy a contar. De vez en cuando, muy de vez en cuando, el pudor se apodera de mí.
La mente es mala. Es mala y traicionera. Fuerzo a mi mente a recordar esos momentos. Si es falta de espacio, dono todos mis nuevos-malos recuerdos a cambio de esos minutos olvidados. ¿Vos no lo harías?
No quiero recordarlos para siempre. No pienso enamorarme de ese tipo, y si fuera mi intención hacerlo, no serían esos momentos, en los que me sentí tan fuera de mí, los que me gustaría recordar.
Quiero recordarlos hoy. A modo de Diazepam. Descontracturarme. Sentirme un poquito viva. Quiero cerrar los ojos. Dormir. Despertarme, y tardar en reaccionar. Demorar días en reaccionar que ésto está pasando. No reaccionar, por lo menos, hasta que haya una resolución.

Pienso por un rato que mi mente es mi enemiga, y después pienso que pienso huevadas. Si no me entiendo yo ¿quién me va a entender?

si fuera nada, sería algo..: El reloj..

si fuera nada, sería algo..: El reloj..: “En una de las paredes de mi cuarto hay colgado un hermoso reloj antiguo que ya no funciona. Sus manecillas, detenidas desde casi siempre, ...

jueves, 2 de mayo de 2013

Quiero ser normal

De los 16 a los 21 mi único objetivo era ser diferente. No sé con qué motivo. Supongo que para llamar la atención, como todos.
A los 21, decidí que quería ser normal. Lo más normal posible. Reintegrarme a la sociedad. Terminar la educación formal. Planear tener estudios terciarios. Tener un trabajo de 8 horas. No desgastar mi cabeza. Ser una planta. Ser un número más. Y ese plan me resultaba mucho más fácil que ser "rara".

Pocos días antes de cumplir los 22 vi a alguien que no veía hace mucho. Mencioné algo parecido a que yo había cambiado, que antes era medio loquita. Me dijo que lo seguía estando. Que era lo que le gustaba de mí.

Hace unos días, conozco al gurí que les menciono. Usa otra vez el término locura para referirse a mí. Agrega el adjetivo curiosa. Una locura curiosa, dice.

Si me hubieran dicho ésto a mis 18, lo hubiera tomado hasta como un alago. En este momento no. No sé. Me incomoda. Tomo el término locura como sinónimo de anormalidad. Voy siempre descompasada.
Debe ser que últimamente le estoy teniendo miedo a padecer de locura en algún momento. Pero locura real, no el típico "hoy estoy bipolar". No. La locura me da miedo, porque después de determinada edad, las "locuritas" no se pueden justificar. Si te mandás una, es porque un problema real hay. Y eso no me va.
 No quiero que la gente piense que soy un ser anormal. Y el que me diga que no importa lo que la gente piense, que deje de ser hipócrita por un momento. Somos bichos sociales, y siempre vamos a tener en cuenta la opinión, de aunque sea, una persona.

Dejando de lado lo de la locura, literal y simulada, pienso que tengo que parar.
El otro día conocí a este pibe. Hemos tenido sólo dos conversaciones por el chat de facebook bastante estúpidas.

Los chiquilines me dicen que no me cuelgue, que le escriba al pibe que conocí en Caín, y que me libere un poco. Que me divierta. Es la forma más discreta que tienen de decirme que no me humille así. Y lo tengo claro. Pero no puedo.
Soy una máquina de hacerme la cabeza. Siento que tengo 18 años. Habilito el chat de facebook, a la hora que sé que se conecta. Y me conformo con ver el circulito verde al lado de su nombre. Me frustra no gustarle. Mátenme.

He sido tan pátetica en tantas oportunidades, que no me alcanzan los dedos de las manos para contarlas, pero como ésta, nunca.
Me dice para vernos de nuevo, y no precisamente a jugar a las cartas. ¿Y qué hago? Acepto. Al final no se da, pero sigue molestándome mi actitud.
Lo más sano que podría que hacer es eliminarlo de facebook y a otra cosa mariposa. Pero no. Soy terca.
Nunca me frustró el hecho de no gustarle a alguien. De caprichosa como soy, desde el principio veo las posibilidades, si creo que hay una remota posibilidad, avanzo, e increíblemente salgo con suerte. Otras veces me quedo en el molde.
Pero esta vez es diferente, no estoy acostumbrada a ésto. Nunca me había acostado con un tipo por el que no sintiera nada. Creo que mi cerebro está acostumbrado a asociar sexo con sentimientos, y se me va todo al carajo.
Ni siquiera puedo decir que el pibe me gusta. Cuando me refiero a él digo "El Pendejo". Está muy alejado de lo que es mi hombre ideal. Jamás me hubiese fijado en él de no ser porque había alcohol y en el boliche sonaba Altos Cumbieros. Y así y todo, no me lo saco de la cabeza.
¡Usted se da cuenta que tan patético es todo ésto! Y no es un pregunta. Es una afirmación. Usted y yo nos damos cuenta. Y eso, es lo grave del asunto.

sábado, 27 de abril de 2013

Debería agradecer

Debería agradecerle a la vida el momento por el que estoy pasando.

El año pasado, en clase de literatura, un tipo asociaba todo lo que decía Luce Fabbri a modo personal. Después de ignorarlo un rato, muy sutilmente se le recomendó un  psicólogo.
 
El otro día en clases e filosofía, hablando sobre Savater, y su frase esa de que "Todos beberíamos tratar al otro como nos gustarían que nos trataran a nosostos si estuviéramos en esa sitación" una compañera participó. Se armó una discusión un poco subida de tono entre otra que discrepaba con su opinión y daba un ejemplo en particular. Todo terminó en caos. El practicante, al que prácticamente nunca le habíamos escuchado la voz, quiso mediar, pero sólo logró hechar más leña al fuego. Una contaba que tenía el hermano preso, la otra que tenía un hermano pastabasero. Todos tenían un porqué justificable a estar de acuerdo con Savater o no. La tipa terminó llorando. Todo muy incómodo.

Hoy, una compañera me contó toda la enfermead de su madre, lo mucho que trabajaba y lo poco que ganaba.  Lo que hacía los viernes, y los líos con su ex amor.
Hoy también, un compañero me cuenta su drama familiar. El lío con sus hijos de primer matrimonio, su primer mujer, y esas cosas.

A veces no sé si de verdad pongo tal cara de interés, o qué. No me molesta escucharlos. Sólo que me pregunto si toda esta gente, en realidad está tan atareada, que no tiene tiempo para encontrarse con gente de confianza con quien hacer su catarsis. O si no tienen gente de confianza. Capaz que andan por la vida contándole sus problemas a todos. O capaz que justo estaban a punto de reventar y necesitaban hablar.
Igual no iba a eso.

Iba a que escuchando todas estas problemáticas,y sumando además las de mis amigos, saco como conclusión que debería agradecer un poquito más a la vida. A la gente que está a mi alrededor.
Gente que hace que no tenga que acudir a desconocidos para contar mis problemas. Que no tengo que llegar al punto de reventar. Sí, tengo este blog donde me desquito. Pero cuando escribí una entrada, genrealmente el tema ya lo hablé con por lo menos una persona.


Mi mayor complicación en mi actualidad es decidir si acepto la propuesta de verme con el tipo de Caín, o espero un milagro para que un pendejo que me gusta me de bola. ¿No es genial? Para mí sí. 
Mi familia, si bien es inestable, está medianamente equilibrada. Mis estudios están bien, sólo tengo que esperar. Plata no me sobra, pero tampoco me falta. Cada tanto me doy un gustito. Tengo tres amigas con F que nunca me fallan. Que funcionas como amigas, como hermanas, y a veces me ligo un reto como si fueran madres.
Una noche reveladora. Cretiva. Sin desperdicio. Que mañana haga lindo día, que quiero salir al sol.

martes, 23 de abril de 2013

¡quién me manda!

Estoy en esos días en los que deseo que me sacrifiquen. No paro de mandarme cagadas. Soy un bajón.
 
Después de la divertida ida a Caín, me levanté un poco tarde. Era el cumpleaños de una amiga, y por primera vez, después de un par de años, me invitó al festejo íntimo de su cumple (no a la joda post-birthday) Por un rato pensé en no ir, pero ante tal iniciativa de su parte, era horrible que no fuera. Mi saldo era muy escaso, pero igual me fui hasta la casa. Un cumple divino, lleno de gente linda, de sus parientes y amigos. Ninguno de sus ex-amigos tóxicos que años atrás la divertían.
La joda seguía en un boliche cerca del Montevideo Shopping del cual nunca había escuchado. Y la verdad, no me interesaba mucho el festejo teniendo en cuenta que iba a estar Nene Malo. (¿¿NENE MALO?? WTF!) Pero después de que insistió un par de veces, no me negué. A veces me aburre un poco el hecho de ir a bailar a un boliche gay como Caín. El autoestima por el suelo te deja, pero la diversión está asegurada. Sin embargo, en un boliche hetero, medio cheto-cumbiero, lleno de gente que recién cumplió la mayoría, la cosa cambia. Pero no tanto. Apenas entré, en un entrada casi imposible, requete-llenísima de gente, me encontré con un montón de minitas, 90-60-90 que no superaban los 20. Competencia por la pollera más corta y los tacos más altos. Modelitos. Qué hijas de puta. Así el ego, el autoestima, y el amor propio se te van a la mierda. Además de divinas; borrachas, y bastante regaladas. Me quise ir. Así cualquiera se deprime.
Los temas que pasaban no los había escuchado jamás. Me sorprendió eso, tengo un hermano cumbiero, y sin embrago te ubico más un tema de Nicki Minaj, que uno de "El Tecla" (WTF! x2)
En fin. Todo normal (dentro de lo posible) hasta la 4.30. A esa hora apareció música que yo conocía, Altos Cumbieros y Supermerk2, entre otros. Me quise morir, me encantó, me gocé.
El plantel masculino del lugar no era nada nada interesante. Muchachitos que no necesitan afeitarse, con camisitas rojas y blancas (que tanto detesto) y vaqueritos de marca. Y con esa misma descripción había un amigo de la cumpleañera. Una cara de niño brutal. 
Al alcohol no es mi buen amigo. Cerca de las 5 am, en mi cabeza pasaban cosas, que teniendo en cuenta que en la entrada pedían cédula, no eran ilegales. El pibe estaba como quería. Es ese tipo de chiquilines que te dan ganas de pegarles. Que usan frases como Tipo y O sea cada dos segundos.
Le pregunté a mi amiga de dónde lo conocía, porque la verdad, es que no se parece en nada al tipo de amigos que ella frecuenta. Al final, era un ex-compañerito de la Universidad Católica, y tenía mi edad, 22.
La cuestión es que, no sé ni cómo, ni porqué, pero cerca de 5.30 me encontré a los besos con este chiquilín. Me invitó a su casa, y el único pretexto que pasaba por mi cabeza, para no ir, era que yo no tenía prácticamente más plata. Llamale suerte o desgracia, pero el pibe vive a un par de cuadras de casa (fue con rima). Un taxi no podía costarme caro, y hasta podía no tomármelo. ¡quién me manda! ¿dónde quedó mi racionalidad? ¿mi miedo? ¿mi cordura? ¿Por qué estaba yendo a la casa de un pibe al que en otro momento criticaría, y catalogaría como a un cheto-hueco? La cuestión es que ya estaba ahí,y el gurí me encantaba. No sé por qué. Capaz que por eso, porque parecía un pibito, con carita de bueno. Fue una debilidad. Hablé montones con él. Muy tierno, muy dulce, muy comestible. ¡daban ganas hasta de acariciarle el pelo!. Mi sesibilidad está a flor de piel. Quiero morir. 
En un momento, cerca de las 8am mando un mensaje que decía "Conocí a mi futuro marido, y padre de mis hijos jajaja xD".
Al mediodía, después de un horroroso accidente, tuve que hacer lo que nunca pensé que haría. Tomar una pastilla de emergencia. 

Destino puto. Nunca me sentí tan mal.