Cuando no conozco a alguien, últimamente, no le presto atención a lo que digo. O a lo que puede llegar a pensar de mí. Tal vez esa es mi ultima versión de mí misma. Y como no me desagrada (tanto), no pienso actualizarla pronto.
Hace un tiempo, yo decía que nos hemos acostumbrado a tener conversaciones predecibles, y cuando se salen de ello, la gente se sorprende como si estuvieras desubicada.
Es como cuando te cruzás con alguien por la calle.
- Hola, ¿cómo andás?
- Mal, ¿y vos?
- Me alegro, bien, bien.
No te esperás que el otro te responda que está mal. A veces te encontrás con un "y bueno, tirando", o "bien, marchando". Pero siempre dentro de esos límites. De los predecible. De lo esperado.
Yo cuando escribo acá, escribo como si lo hiciera en un diario íntimo. Conociéndome a mí misma, y jugándomela a que ustedes me entienden como yo a mí. Por eso no me recato, digo cualquier cosa.
Pero lo que escribo acá, no es como me comporto en la vida misma. Si bien, vengo teniendo poco en cuenta lo que puedan llegar a pensar, me recato. Por mí misma. Que piensen lo que quieran de mí, pero dentro de lo normal.
Quien me conozca poco, fuera de esta vida virtual, no se imagina ni ahí lo escrito acá. No está al tanto de estas cosas que me están pasando. Ni en mi vida, ni en mi cabeza.
Ustedes saben que mi cabeza viaja últimamente, que es estoy en una etapa de sobre-sexualización que me sorprende a mí misma. Pero es algo que va por dentro mío. No ando por la vida cargándome, o insinuándome a tipos, ni mucho menos.
Tengo mis deslices, pero dentro de lo justo.
A lo que voy, es que al no demostrar este tipo de cosas, la gente puede pensar que una, es un ser tranquilo, difícil. Y cuando te salís de eso.. 'oh, sorpresa'.
Un pibe, bastante lindo del face, me da charla. Se la juega de atrevido (no como sinónimo de zarpado, sino de lanzado), y le sigo la corriente. En algún momento sí se va de mamabo. Pero en vez de cortarlo, lo tomé como broma, y le seguí la charla. No supo seguir la conversación. No esperaba una respuesta. Lo más normal era o que me ofendiera y lo mandara a la mierda, o que le siguiera el juego como una niña inocente que le da vergüenza. Pero no me salió ser ninguna de las dos. Fui muy directa en mi respuesta, y no supo como seguir. Y me hizo acordar a Egoland, quien dice que para cada acción que realicemos, tenemos que tener en cuenta cómo gestionar el resultado.
Egoland es un tipo que me encanta. Es español. Escribe sobre psicología hetero-social. Y da clases de seducción. Sí, le enseña a hombres cómo seducir mujeres. Pero además, enseña ese tipo de seducción que tenemos que tener presente en el día a día. No con el fin de terminar en una noche loca, sino de conseguir lo que que queremos. Cómo seducir a tus padres, a tus jefes, a tus amigos para convencerlos de algo. X cosa.
«Cualquier chica del mundo,(...), tiene algo que no puede negar: una vagina. Y resulta que por ley natural las vaginas piden, necesitan, y desean algo que nosotros tenemos: un pene. Por favor, recordadlo cuando estéis temblando de miedo en el momento de acercaros a una mujer».
¿Por qué algunos van por la vida creyendo que las mujeres somos ese tipo de fenómeno al que hay que tratar de CONVENCER para "llevar" a la cama? ¿Acaso no somos humanos también? ¿Tendremos que seguir esperando a que él de el primer paso, con tal de que no piense que somos unas cualquiera?
Oommm.